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Una historia de humildad, prejuicios, nacos, fresas, y el America

Pocas historias que publican en hazme son digas de poner aquí, ahí impera mas el desmadre que otra cosa, pero esta historia me gusto mucho, acerca de los prejuicios que tenemos sobre las personas a ciertas actitudes, esta frase me gusto mucho, espero les guste a ustedes también.

“La apariencia física NO hace la calidad humana de las personas”

Hace como dos meses, me hablo de “urgencia” un cuate para invitarme a los Acapulques “Anda wey, vente en chinga y nos vamos, al fin que no pagas”. La jefa de mi cuate, realiza “tours” de viajes a diferentes partes de México, y en esa ocasión le cancelaron un par de weyes que ya habían pagado todo, y que ni madres de reembolso había, así que fui de colado de último minuto.

Así que no lo pensé dos veces, agarre la maleta, toallas, ropa, lentes y vámonos. Ese día me quise vestir chingón, y me puse mis botines, pantalón y chamarra de mezcla, con camisa de vestir, todo de “marca” y me fui en el asiento que estaba destinado para esos dos weyes, ya todos tenían sus asientos asignados, así que estaba sentado a mis anchas.

Total, el camión salió a las 10 p.m. y todavía teníamos que pasar por más gente (mmta madre). A las 11:30 pasamos por otro grupo que ya esperaba, y conforme iban subiendo, iban echando desmadre –Nel nel, a ver yo me siento aquí– –Nel, tu vete del otro lado– . Solamente pensaba “ches nacos”. Y a lado de mi asiento, se sentó un wey con la camisa del América y su vieja igual, la neta no pude evitar pensar –jejeje pinches nacos, se les nota el código postal–.

En fin, todo transcurría con normalidad, hasta que a eso de las 12 p.m. empezó a hacer frío y yo pensaba –Uuuta madre, esta marra muy de marca pero no calienta ni madres—. En esas estaba cuando el wey que estaba en el asiento paralelo (el de la camisa del América) yo creo que igual le entro frío, y se paró el wey, abrió su maleta que estaba arriba de su asiento, y saco su cobija “Made in Mixcalco”, echó su asiento hasta atrás para recostarse, y a toda madre se tapó junto con su vieja, y otra vez pensé –jejeje pinches nacos—.

El viaje continuó y yo con el frío hasta la madre, hasta que a eso de la 1 a.m. aparte del frío me empezó a dar hambre, así que saqué unos Hot-Nuts que llevaba y empecé a “botanear”. En eso estaba, cuando al wey de a lado (sí, el del América) como que le entro hambre también y se volvió a parar, abrió su maleta y saco una bolsa de pan Bimbo pero llena de quesadillas y gorditas, y otra vez volví a pensar –Jejeje pinches nacos, no ma…–. Saco una queca y empezó a comer, él y su vieja, y el camión se empezó a impregnar de ese olor a quesadillas. No me gusta ese olor a quesadillas, y menos en el camión.

Total, me acabé los Hot-Nuts, y me empezó a dar sed. Entonces, otra vez, el wey de a lado se paró, saco de su maleta una Coca de 2 Litros, y vasos desechables, y a toda madre se sirvió para él y para su vieja, y volví a pensar por enésima vez — Jejeje, pinches nacos— pero esta vez también pensé —Muy pinches nacos pero no sufren por nada y yo con mis pinches prejuicios–.

No se porqué pero en ese momento el wey de a lado, al que tanto estaba criticando me vió y me dijo — ¿Quieres “chesco” carnal?—y le dije –Emm no gracias–, y me reviró “Ándale carnal, el viaje es largo”, me dijo al momento que me estaba sirviendo. No pude decir que no, así que cuando me estaba tomando el “chesco” me acercó una quesadilla, “Es de hongos carnal, a ver si te late”. No atiné a decir nada, solo la tome y le dije “Gracias”.

En ese momento, ese pinche gordito caguengue con todo y su playera del América, me estaba dando una lección de humildad acompañada de una bofetada con guante blanco sin que él lo supiera.

Cuantas veces uno ve por la calle a un wey que lleva sus Tenis “Kike” o “Pike” y los criticamos por no usar original. Cuantas veces vemos a la gente llevando sus películas piratas de bolsitas y pensamos “Ches jodidos”. Cuantas veces criticamos a la gente por su apariencia física, por lo que viste, y por como habla y no nos ponemos a pensar que tal vez es para lo único que les alcanza, que el destino los puso en diferentes situaciones, que detrás de cada gente existe una historia, que la apariencia física NO hace la calidad humana de las personas, y aunque eso ya lo sabía, ese día me quedó una lección que me hizo entenderlo aún más todavía.

Fuente: hazme

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Categorías:amor, Social
  1. 27/07/2011 en 1:57 AM

    Suele pasar, además hay algunas personas que aún sin haber dicho palabra alguna, damos la impresión de ser presumidos aunque no lo seamos, y creo que esto pasa porque a veces estamos tan concentrados en nuestras cosas que no prestamos atención en lo que pasa alrededor o porque otras veces preferimos pasar inadvertidos.

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